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Mordida abierta: causas, consecuencias y opciones de tratamiento

martes, julio 21, 2026 - 18:02
mordida abierta

La mordida abierta es una maloclusión en la que determinados dientes superiores e inferiores no llegan a contactar cuando se cierra la boca. Puede resultar visible en la zona anterior, cuando queda un espacio entre los incisivos, o afectar a los dientes posteriores. Aunque muchas personas consultan inicialmente por una cuestión estética, una mordida abierta también puede influir en la masticación, el habla y la forma de tragar.

No existe una única causa ni un único tratamiento válido para todos los pacientes. La edad, el origen del problema, la posición de los dientes, el desarrollo de los maxilares y la severidad de la maloclusión condicionan el plan terapéutico. Por eso, el primer paso siempre debe ser realizar un diagnóstico ortodóncico completo.

¿Qué es la mordida abierta?

En una mordida equilibrada, los dientes superiores e inferiores contactan de una forma coordinada al cerrar la boca. En la mordida abierta, ese contacto no se produce en una parte de la arcada dental. El espacio puede ser pequeño y pasar desapercibido o resultar evidente al sonreír y al intentar morder determinados alimentos.

Mordida abierta anterior

La mordida abierta anterior aparece cuando los dientes posteriores contactan, pero los incisivos superiores e inferiores no se solapan adecuadamente. Es la variante más reconocible porque suele quedar un espacio visible en la parte frontal de la boca.

Mordida abierta posterior

En la mordida abierta posterior ocurre lo contrario: los dientes anteriores pueden contactar, pero algunos dientes posteriores no lo hacen. Esta situación puede alterar la distribución de las fuerzas durante la masticación y requiere un estudio individualizado.

¿Cómo saber si tengo mordida abierta?

Algunos signos pueden orientar al paciente, aunque solo una valoración profesional permite confirmar el diagnóstico:

  • Se observa un espacio entre los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca.
  • Resulta difícil cortar alimentos con los incisivos.
  • Determinados sonidos pueden pronunciarse con mayor dificultad.
  • La lengua tiende a colocarse entre los dientes al tragar o al hablar.
  • La masticación se concentra en determinadas zonas de la boca.
  • En algunos casos existe respiración oral o dificultad para mantener los labios cerrados con comodidad.

Una mordida abierta leve también merece valoración. El tamaño del espacio no es el único criterio relevante: conviene estudiar su causa y comprobar si afecta a la función o si puede progresar con el tiempo.

Principales causas de la mordida abierta

La mordida abierta puede ser dental, esquelética o estar relacionada con varios factores al mismo tiempo. En niños y adolescentes es especialmente importante valorar los hábitos y el patrón de crecimiento.

Hábitos orales durante la infancia

El uso prolongado del chupete, la succión digital o determinados hábitos de interposición pueden favorecer la aparición de una mordida abierta anterior. No todos los niños que han utilizado chupete desarrollan una maloclusión, pero la duración, la frecuencia y la intensidad del hábito influyen en el riesgo.

Deglución atípica y posición de la lengua

La lengua desempeña un papel importante en el equilibrio de la boca. Cuando se interpone de forma persistente entre los dientes al tragar o en reposo, puede dificultar el cierre de la mordida. En ciertos casos, el tratamiento ortodóncico se coordina con otros profesionales para trabajar la función oral.

Respiración oral

La respiración oral mantenida puede asociarse a cambios en la postura de la lengua, los labios y los maxilares. Si existe sospecha de obstrucción nasal o de un problema respiratorio, puede ser necesario realizar una valoración multidisciplinar.

Factores dentales y esqueléticos

En otros pacientes, la mordida abierta se relaciona principalmente con el patrón de crecimiento facial o con la posición de los dientes y de los maxilares. Estas diferencias son relevantes porque condicionan las alternativas de tratamiento.

¿Qué consecuencias puede tener una mordida abierta sin tratar?

La mordida abierta no afecta a todos los pacientes de la misma manera. Sin embargo, cuando altera la función puede dificultar la mordida de determinados alimentos, modificar la masticación, favorecer compensaciones musculares o influir en el habla y la deglución.

También puede repercutir en la estética de la sonrisa y en la percepción del perfil facial. En determinadas mordidas abiertas anteriores, los dientes posteriores soportan una carga proporcionalmente mayor al no existir un apoyo adecuado en la zona frontal.

¿Cómo se corrige la mordida abierta?

El tratamiento depende del diagnóstico. No debe plantearse una solución estándar sin estudiar previamente la edad, el crecimiento, los hábitos orales y el componente dental o esquelético de la maloclusión.

Tratamiento en niños y adolescentes

Durante el crecimiento pueden valorarse tratamientos interceptivos destinados a eliminar hábitos, guiar el desarrollo de los maxilares o corregir alteraciones antes de que se consoliden. La ortodoncia infantil no implica tratar de forma automática a todos los niños: el objetivo es intervenir únicamente cuando está indicado.

Tratamiento en adultos

La mordida abierta en adultos puede abordarse mediante diferentes técnicas de ortodoncia. Según las características del caso, pueden utilizarse brackets, alineadores transparentes u otros recursos auxiliares. La elección no depende solo de la estética del aparato, sino de los movimientos necesarios y de la predictibilidad del tratamiento.

¿Puede tratarse con alineadores transparentes?

Algunas mordidas abiertas pueden corregirse con ortodoncia invisible. No obstante, la indicación depende de la complejidad, del origen del problema y de la colaboración del paciente. En otros casos, los brackets u otras técnicas pueden ofrecer un control más adecuado.

¿Cuándo se valora la cirugía ortognática?

En determinados adultos con discrepancias esqueléticas relevantes, la ortodoncia por sí sola puede no ser suficiente. En esas situaciones se estudia la posibilidad de combinar el tratamiento ortodóncico con cirugía ortognática. Esto no significa que todas las mordidas abiertas necesiten cirugía: la decisión debe basarse en el diagnóstico individual.

¿Puede corregirse una mordida abierta sin cirugía?

Sí, existen casos que pueden resolverse sin cirugía. La respuesta depende de la edad, del componente esquelético, de la posición de los dientes y de los objetivos del tratamiento. Por este motivo, dos pacientes con una separación frontal aparentemente similar pueden necesitar enfoques diferentes.

En Ortodoncia Perera disponemos de casos clínicos de mordida abierta y mordida abierta anterior con diferentes puntos de partida. Analizar ejemplos reales ayuda a comprender la variedad de situaciones posibles, pero no sustituye una valoración personalizada.

Preguntas frecuentes sobre la mordida abierta

¿La mordida abierta puede empeorar con el tiempo?

Puede mantenerse estable o evolucionar según su causa, el crecimiento y la persistencia de determinados hábitos. Una revisión permite valorar el riesgo en cada caso.

¿Cuánto dura el tratamiento?

La duración varía según la severidad, la edad y la técnica empleada. No es posible ofrecer un plazo fiable sin realizar un estudio ortodóncico.

¿Siempre es necesario extraer dientes?

No. Las extracciones no son una regla general. Se valoran únicamente cuando el diagnóstico y los objetivos del tratamiento lo justifican.

¿La mordida abierta por chupete desaparece sola?

En algunos niños puede mejorar al abandonar el hábito, especialmente si se actúa pronto. En otros casos persiste y conviene realizar una revisión para comprobar la evolución.

¿Cuándo debería pedir una valoración?

Es recomendable consultar cuando existe un espacio visible al cerrar la boca, dificultad para morder, alteraciones funcionales o dudas sobre el desarrollo de la mordida de un niño.

Solicita una valoración personalizada

Cada mordida abierta tiene características propias. En nuestras clínicas de Lleida y Tarragona estudiamos la posición de los dientes, la mordida, el desarrollo de los maxilares y las necesidades de cada paciente para proponer el tratamiento más adecuado.